El contrato
No somos culpables ni tampoco inocentes. No prometimos nada, no involucramos sentimientos. Vivimos de la realidad que da la opción. No creemos en le futuro por que no un parámetro escalable. No comulgamos con lo cotidiano solo con lo sensorial, disfrazamos el todo con encuentros circunstanciales y actos merecedores de silencio y discreción, a final de cuentas nadie sabe nada pero todos imaginan algo. A final de cuentas tu sigues tu camino y yo el mió, y si hemos de encontrarnos nuevamente en algún punto de tiempo, seguiremos con nuestro contracto firmado con la opción a finiquitarlo en ese momento. Justo para no dañar a un tercero.


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